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Rosario Robles ya está presa

Los casos de corrupción integrados en los últimos ocho meses tienen a la elite del peñanietismo en el ojo del huracán y, si bien el presidente Andrés Manuel López Obrador ha declarado una y otra vez un “punto final” en el discurso, los lances de la Fiscalía General de la República (FGR) no tienen precedente.

Hasta ahora, ningún extitular de una secretaría de Estado había comparecido a una audiencia de imputación. En base a pruebas un juez de control ordenó este martes la prisión preventiva justificada a Rosario Robles Berlanga, tras vincularla a proceso por dos delitos de ejercicio indebido del servicio público, cometidos supuestamente cuando era titular de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

La prisión preventiva deberá ejecutarse en el penal de Santa Martha Acatitla, donde ya fue llevada por agentes de la FGR, durante los dos meses que durará la investigación complementaria, pues hay dos testigos con pruebas fehacientes.

En la audiencia Robles dijo que avisó a Meade en Hacienda y Peña Nieto que había transas millonarias del erario público, sin embargo, la exsecretaria “se hizo de la vista gorda” y nunca dijo nada, no denunció ante la autoridad competente.

AL BORDE DEL LLANTO

Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, juez de control del Reclusorio Preventivo Sur, tomó la medida y desestimó el hecho de que Robles haya aclamado seguir su proceso en libertad.

La exfuncionaria, al borde del llanto, pidió al magistrado que tomara en cuenta su disposición de comparecer a la audiencia de vinculación del proceso que se celebró el jueves y el lunes.

La exfuncionaria podría alcanzar una pena de hasta 23 años de prisión y reparación del daño hasta por 5 mil millones de pesos, monto del quebranto que se le atribuye.

Independientemente de que el proceso que se la abre prospere –como sería deseable— la carrera de Robles Berlanga llegó a su fin.