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Dedric Gage arrebató reinado al ‘Nicaragua’

Una infernal retacada de pelota de Dedric Gage le arrebató el reinado a Luis Carlos Peña ‘Nicaragua’ en la competencia de clavadas que se efectuó el primer sábado de agosto del 2099, dentro del torneo Nacional de Baloncesto denominado ‘Miguel López Huerta’, que una vez más cautivó a la fanaticada de toda la región, la cual inundó la pintura del escenario deportivo para vivir de cerca el espectáculo deportivo del año.

La mariposa de las alas verdes y cristalinas de la leyenda del pozo encantado transfiguró sus extremidades y desprendió un color más negro que la noche cuando el norteamericano Gage voló, retacando la cachetona que fue absorbida por las entrañas del aro, Dedric se quedó colgado del cesto, el vocerío retumbo en el ambiente y la fanaticada le rindió pleitesía convirtiéndolo en el emperador de la noche.

Rememorando a Sansón de la historia bíblica, el ‘Nicaragua’ sin sus pelos ensortijados dejó y perdió la chispa que en anteriores shows de las clavadas lo había llevado al triunfo, esta vez llegó rapado, permitiendo que el ‘incircunciso filisteo’ de apellido Gage le arrebatara la victoria y el cariño de la gente.

El inmueble deportivo de la Plaza Juárez tomó tintes de la ciudad de la confusión, la Babel antigua, al recibir a gente de otras nacionalidades, donde el centro de atención fueron los descendientes de Set, espigadas torres negras que cautivaron a chicos y grandes, no solo por su forma tan peculiar y sencilla de ser, sino por su clase dentro de la cancha que en innumerables ocasiones se sacudió ante la demostración del deporte ráfaga de los consentidos de la noche. Un ‘insignificante’ punto en el globo terráqueo, bañado por el caudal del Moctezuma y arropado por la verde naturaleza, dejó escapar la suficiente magia y el necesario esoterismo para transformarse en la explosión deportiva que se escuchará más allá de sus fronteras, todo el esfuerzo de un pueblo reflejado en diversión sana y crecimiento, que dejará escuchar el nombre de Tamán, donde antes no se oía, la piel se enchinó y de los ojos de los hombres y las mujeres resbaló una lágrima escondida, aunque primeramente se aceleró el corazón  y después se estremeció el espíritu, sabedores de lo que es este deporte con ráfagas de positivismo. La unión hace la fuerza, un club deportivo lleno de juventud y talento, un pueblo encariñado con su tierra y un espacio deportivo fueron los imanes suficientes que atrajeron a destacados deportistas de diferentes direcciones. La zampada de Dedric Gage fue inédita en esta zona, el delgado cuerpo del aro aún sigue estremeciéndose, las corneas aún están desorbitadas, la figura colgada de quien se atrevió a desafiar las leyes de la gravedad aun esta en la mente de los que se brindaron la oportunidad de ser parte de la historia deportiva importante y a cargarse de energía con tantas cosas positivas que arrojó el primer día de esta fiesta deportiva ¡Que viva el Baloncesto también Bendito Deporte.