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Serranos campeón

Entre lo mejor del marzo del 2015 y como se cuenta que de locura, fenomenal, trepidante, de alarido, espectacular, sensacional y el título que ustedes quieran darle; así podría nominarse a la batalla épica, donde la escuadra de los Serranos se impuso a los ‘Naranjeros’ de Matlapa 49-40 y de paso cortó su hegemonía, impidiendo el histórico tetracampeonato en la Liga Municipal de Basquetbol.

Además a la postre la crónica de este juego logró el tercer lugar en crónica deportiva. El inmueble deportivo de la calle Francisco I. Madero se atavió con el mejor de los trajes, donde la enorme bestia de cientos de cabezas bramó ante la exposición de deporte ráfaga, mientras en su inerte cuerpo que parecía tomar vida, un grupo de guerreros puso el corazón por delante, permitiendo que del torrente sanguíneo saliera un caudaloso arroyo de actitud que no solo elevó la adrenalina, sino que incrementó la autoestima en los presentes y dejó constancia de la importancia del deporte en la vida misma del ser humano. Como en un concierto, cada vez que el esférico atravesaba el delgado cuerpo del aro, para intimidar con las redes se escuchó el vocerío y la piel se enchinó, gestando una sensación de amorío entre el hombre y la pelota.

Desde que los tricampeones pisaron la pintura del mágico escenario vigilado por la Insignia que posa en la montaña sagrada de los Tamazunchalenses, llegaron mal heridos y cojeando al arribar sin uno de sus mejores hombres, luego que Ángel Rodríguez, tuviera que volverse a la ‘jacarandosa’, instantes antes del inicio de la épica batalla, tras el fallecimiento de su ‘tío-abuelo’; pero ni ese triste pesar impidió que la fiesta deportiva  tuviera su curso. Un poco antes los de la sierra gorda hidalguense habían hecho suya la catedral del basquetbol local apareciendo con el sonido del trombón y decenas de seguidores que los enviaban a batirse con el estandarte de un corazón valiente emergido de su comandante en jefe Fernando Uzziel, un héroe de mil batallas que encontró en esta disciplina una forma de aferrarse a la vida, tras una terrible enfermedad.

Por fin la ‘cachetona’ comenzó a disertar con elocuencia cuando la noche caía y el ánimo por verse campeones levantaba. Uno y otro equipo se batía en el rectángulo sin escatimar esfuerzos, tan es así que el primer cuarto de la serie deportiva esfumaba con un 10-10 en la pizarra, a esas alturas las primeras coreadas intervenciones de José Luis Ángeles impidiendo mayores números de sus rivales, empezaban a tejer su traje de más valioso del juego.

¡Madre mía!, díganme que no estoy soñando, no era un sueño, sino el implacable paso del deporte ráfaga que mueve los hilos emocionales de cualquiera. Coladas, taponazos, entrega, pasión, diversión y el plus de la afición, aunque la Ak-47 no aparecía para dejar escuchar el ¡ratatatatatata!, anunciando un triple. El segundo episodio sellaba 18-17 para los hijos de ‘Allende’ y el suspenso ponía fijas las pupilas de los aficionados, hasta que el trombón con su estruendoso ruido los sacaba de su imaginación con la que llevaban al título a su equipo, volviéndolos a la realidad, pues aún faltaba medio juego. El carrusel de movimientos por las estrategas, intentando darle funcionalidad a sus escuadras, era notorio, como lo era, la marca personal al ‘Vitolo’ Vázquez, mientras a Vite le ganaban los nervios y desde la línea había dejado escapar puntos de oro. A esas alturas los cítricos aún no extrañaban a su principal tanque de guerra, entre tanto los Hidalguenses con su poderoso tanque anfibio de nombre Gamaliel, con todo su tonelaje y el corazón por delante hacía de las suyas imponiendo condiciones, había que estar ahí, para disfrutar de la titánica lucha con el arma perfecta llamada balón que sentenció el tercer cuarto 33-27 para los Serranos. Entonces se vino el desenlace y más que nunca la figura ‘angelical’ con cuerpo de tanque empezó a hacer falta a los ‘naranjeros’, aunque la ¡ultra roja! Alentaba a sus muchachos, observando como caían con la cara al sol; pero Covarrubias, García, Reséndiz y Ángeles que a pesar de salir tras la acumulación de faltas ya habían hecho el mal necesario en sus opositores, 13 puntos encestados lo destacaban y una serie de taponazos que evitaron mayor daño, lo habían erigido como el más valioso del juego, mientras que Covarrubias con 10 y funcionamiento de jefe; así como Asencion Reséndiz con 15 se transformaban en las figuras. Minuto y medio le faltaba al juego cuando el anuncio de que habría nuevo campeón era claro; así los Serranos se apropiaban del título 49-40 y cortaban de tajo el dominio impuesto por Matlapa. Juegazo sancionado por Víctor Alfredo Rodríguez, José Gil Lizcano, Nicolás Reyes y como árbitro de mesa Juan Guerra. Que juego señores que ¡Viva el Basquetbol!, grandioso deporte.